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Consulta
de Psicoanálisis.
SERVICIO
DE APOYO A FAMILIARES DE PERSONAS HOSPITALIZADAS
Desde hace tiempo se sabe que un buen apoyo psíquico a los enfermos ayuda a sobrellevar la enfermedad con más optimismo, a minimizar los tiempos de hospitalización, a mejorar las expectativas de sanación, e incluso a ayudar a pacientes en situación terminal. Ya en 1935, el profesor Ribadeau-Dumas, en el hospital Salpêtrière, ordenó que las enfermeras debían dedicar dos veces al día cinco minutos a cada niño que tenía a su cargo, independientemente de todas las atenciones médicas: cinco minutos para jugar con ellos o, si eran muy pequeños, hablarles, mimarlos, charlar, sonreír; para establecer con ellos una relación agradable fuera de todo cuidado terapéutico administrado a su cuerpo. Para sorpresa de todos, en ese servicio que admitía a lactantes así como a niños de dos o tres años, la mortalidad disminuyó de manera espectacular.
Aún a pesar de estos hechos, la asistencia sanitaria de los hospitales sigue estando orientada a atender a los pacientes desde el punto de vista biológico, dado que el propio sistema sanitario no apoya demasiado el factor anímico como elemento curativo. La ayuda psíquica a los pacientes, si acaso, se deja en manos de los familiares quienes, a menudo, se ven sorprendidos por las limitaciones que el propio personal sanitario pone para ello y por la crudeza de los tratamientos y los postoperatorios. El resultado es que se ven incapacitados para ayudar al enfermo al cien por cien, porque ellos mismos necesitan una ayuda que les permita afrontar la situación.
Este servicio está dirigido a proporcionar un espacio de escucha y de diálogo a las personas que tienen un familiar hospitalizado y se encuentran solos a la hora de elaborar y afrontar esa situación, que puede llegar a ser terrible. El apoyo psíquico irá orientado tanto a atender al familiar, como a prepararle para ser capaces de dialogar con los sanitarios y motivarles para que orienten sus decisiones, que a veces parecen arbitrarias, en el sentido de facilitar y apoyar también el área anímica como un aspecto fundamental para la salud, bienestar y supervivencia del enfermo.
